

Referencia: 978-84-962790-4-9
Galopaban los convulsos años sesenta cuando un sordo genial, como Beethoven, nos recordó que la belleza del ajedrez no sólo se encuentra en los sacrificios románticos. Muchas partidas de Tigran Petrosian impresionan porque un hilo melódico une los movimientos hasta el desenlace, casi siempre elegante. Aunque el armenio solía escuchar a Chaikovski antes de sus duelos, otro campeón del mundo, Mijail Tal, comparó su arte con el de Liszt, tal vez por la gran complejidad que les une: las sonatas para piano del húngaro son tan difíciles de interpretar como las sutiles maniobras de Petrosian. Amagos por la izquierda para lanzarse por la derecha, entregas de material a largo plazo y profilaxis previas incluso al pensamiento del rival definen a un genio, injustamente etiquetado por sus empates sin lucha. Algo similar ocurre con su sucesor, Boris Spasski, a quien podemos comparar con Mozart por el inmenso talento de ambos, si bien el austriaco era hiperactivo y el exsoviético, hoy francés, un as de la vagancia. Sin embargo, y a pesar de que casi siempre hablamos de él como un actor secundario de la gran película de Bobby Fischer, Spasski es uno de los grandes de la historia, el décimo campeón del mundo, con todo el mérito. Su obra y la de Petrosian pueden escucharse en este libro bajo la maravillosa batuta de Gary Kasparov, quien además hace justicia con cuatro que no fueron campeones pero sí virtuosos: Gligoric, Polugaievski, Portisch y Stein, los teloneros de lujo de un concierto magistral.
¡Más de 480 posiciones para mejorar en el cálculo! Descubre el segundo volumen de los libros de táctica de Maestro Catalán Jordi de la Riva, ideados para conocer y practicas los recursos tácticos básicos del ajedrez.
Los últimos diez años en la vida de don Celso Golmayo Zúpide coinciden con los diez primeros en la vida del niño José Raúl Capablanca y Graupera. Una circunstancia que deviene punto de partida en la brillante trayectoria deportiva del III Campeón Mundial de Ajedrez de los Tiempos Modernos. Sus incidencias menos conocidas motivan este ensayo biográfico.
La carrera ajedrecística de Mark Taimanov, en el año 1971, a los cuartos de final del torneo de candidatos al título mundial, que le enfrentó nada menos que a Bobby Fischer. La ciudad canadiense de Vancouver fue el escenario en que el estadounidense barrió a Taimanov del tablero, inflingiéndole un doloroso 6-0. Como si esto fuera poco, el establishment soviético se ensañó duramente con él, practicamente deshauciándolo. No concebían que el descarado Bobby aplastara a un representante elevado de la escuela soviética de ajedrez.
Estimado ajedrecista, ¿Ha tenido alguna vez la ocasión de paladear el placer especial que se siente al hallar, tras intensos minutos de reflexión, la clave oculta de un problema de mate que se le resistía? Si nunca lo experimentó, ¡no se imagina lo que se está perdiendo! Esta cuidada selección de 333 miniaturas, -diagramas con un máximo de 7 piezas- pondrá a prueba su capacidad de concentración y cálculo, fomentando también su imaginación. El único problema para usted: ¡resolver los que ya figuran en estas páginas!