

Referencia: 978-84-9354-547-5
Una guía práctica para tomar decisiones posicionales A lo largo de una partida de ajedrez, debemos efectuar constantes valoraciones y tomar decisiones que no pueden determinarse sólo a base de cálculo, sino que estamos obligados a confiar en nuestro criterio posicional. Las buenas cualidades posicionales se desarrollan sobre todo con la experiencia, pero también pueden aprenderse. En este libro, Carsten Hansen aporta numerosos consejos e ideas que pueden ayudar a los lectores a ascender a nuevos niveles de comprensión posicional. El aspecto fundamental de este debate radica en la necesidad del jugador de evaluar elementos posicionales ante el tablero, y decidir cuáles son los más importantes para llegar a la solución. Algunos de los temas son: La búsqueda de debilidades ¿Qué es la iniciativa? Entender los desequilibrios El valor relativo de las piezas Decisiones que afectan a la estructura de peones Debilidades estructurales Dónde y cómo atacar El libro se completa con ejercicios para poner a prueba su comprensión de los conceptos comentados, junto con sus soluciones. Carsten Hansen es un maestro FIDE danés, que actual-mente vive en Nueva Jersey. Tiene la reputación de escribir libros muy bien documentados sobre temas importantes, y también es conocido por lúcidas reseñas en la página web ChessCafe.
¿Estás listo para convertirte en un gran jugador de ajedrez?
Este tercer volumen de ¡A jugar ya! te ayudará a lograrlo. Verás que cada partida es una historia de aventuras, drama, lucha y emoción. Aprenderás interesantes y sorpresivos golpes, podrás convertir tus piezas en feroces guerreras, tus torres viajarán por columnas hacia las últimas filas enemigas. Descubrirás que "la geometría del tablero" te ayudará a sortear obstáculos e inesperados peligros, ¡y te permitirá ganar incontables partidas! El ajedrez tiene infinitos recursos, y este libro te dará pistas, ideas y sugerencias para superarte y entender la lógica del juego.
Se denomina apertura a los primeros movimientos de una partida de ajedrez. Conocer las diferentes aperturas brinda al aficionado una forma segura y eficaz de empezar el juego. Los diferentes sistemas de apertura se han ido modificando y depurando a lo largo de la historia del ajedrez, conformando así un catálogo del que se pueden extraer formas de juego, recomendaciones, con- sejos... pero fundamentalmente estructuras confiables para iniciar la partida. El paso previo para que un jugador pueda crear su propio repertorio es conocer lo que ya han estudiado los grandes maestros. Aprende aperturas condensa, de forma actualizada, ese gran catálogo de aperturas y lo divide en cuatro grandes ca- tegorías:
Cuando uno de los diez mejores jugadores del mundo nos presenta posiciones de sus propias partidas para resolver, se entiende por qué estos genios han llegado hasta allí. La fineza, la precisión o la elegancia con que afrontan los problemas; el modo de encontrar soluciones simples a situaciones complejas o la forma en que aprovechan debilidades del rival para obtener ventajas decisivas, explican la potencia de un gran maestro de élite como Wesley So.
Sin capacidad para cualquier otra actividad intelectual, Mirko Czentovicz se reveló, ya desde niño, como un genio del ajedrez, del que ha llegado a ser campeón del mundo.
Pero, en un viaje en barco de Nueva York a Buenos Aires, se le presenta un enigmático contrincante: el señor B., noble vienés que huye de los nazis. Uno de los pasajeros del vapor se acerca a los dos personajes acompañando al lector a la confrontación entre los dos jugadores. Si Novela de ajedrez nos presenta el choque de dos naturalezas antagónicas, nos muestra también, y en buena medida, la capacidad de resistencia del ser humano sometido a una presión extraordinaria. Y todo ello con unas grandes dosis de intriga y maestría.
Este libro te ayudará a trabajar la parte psicológica. ¿Cómo afrontar tus derrotas, tus miedos? Haz frente a tus monstruos. María Rodrigo es psicóloga y ajedrecista. Recomendado a partir de los 11 años. Cuando competimos en ajedrez, en realidad lo hacemos contra nosotros mismos. Nuestro rival lo necesitamos para producir. No es sino un reflejo de nosotros mismos.