

Referencia: 978-84-9338-413-5
En ajedrez, la defensa es un área de estudio tradicionalmente descuidada, pese a ser uno de los temas esenciales y más gratificantes. La destreza defensiva le permite al jugador salvar muchos medios puntos y hasta puntos enteros en la competición. El punto álgido de la defensa es la puesta en marcha del contraataque, una habilidad que ha caracterizado a todos los campeones mundiales. A veces, necesitamos defendernos de ataques incorrectos, rechazándolos con eficiencia y conservando posibilidades de ganar. En posiciones igualadas, ambos bandos deben evaluar minuciosamente qué recursos dedicar al ataque y cuáles, en su caso, al contraataque. El tema principal, sin embargo, es el caso en que el defensor lucha por la supervivencia y debe decidir cómo optimizar sus posibilidades. Marin tiene en cuenta los factores psicológicos y explica las principales opciones de que dispone la defensa, como la simplificación, la sangre fría con el mínimo de efectivos, o el sacrificio posicional, entre otras. En cada caso, debate en detalle los aspectos clave de las posiciones resultantes: cómo defenderse en finales difíciles; cómo evaluar las amenazas de forma realista; qué perspectivas de contrajuego tiene el defensor, en posiciones con material heterogéneo, etc. A lo largo del libro, el autor ha dispuesto ejercicios, junto con soluciones explícitas. Mihail Marin es un fuerte Gran Maestro rumano. Consiguió su primer gran éxito en el ajedrez internacional al clasificarse para los Interzonales en 1987. Ha ganado el Campeonato de Rumanía en tres ocasiones y participado con la selección de su país en ocho olimpiadas. Durante varios años ha dirigido la revista Chess Extrapress.
¿Estás listo para convertirte en un gran jugador de ajedrez?
Este tercer volumen de ¡A jugar ya! te ayudará a lograrlo. Verás que cada partida es una historia de aventuras, drama, lucha y emoción. Aprenderás interesantes y sorpresivos golpes, podrás convertir tus piezas en feroces guerreras, tus torres viajarán por columnas hacia las últimas filas enemigas. Descubrirás que "la geometría del tablero" te ayudará a sortear obstáculos e inesperados peligros, ¡y te permitirá ganar incontables partidas! El ajedrez tiene infinitos recursos, y este libro te dará pistas, ideas y sugerencias para superarte y entender la lógica del juego.
Las letras juegan al ajedrez es un ensayo crítico a lo largo de la historia de la literatura y el ajedrez. Los autores, José Luis Torrego y Antonio Gude indagan, profundizan, desmenuzan y analizan las obras de distintos autores donde el ajedrez está presente. Nos ofrecen sugerencias de libros, -que quizás necesitemos más de una vida para leerlos-. El libro está lleno de citas originales. Un trabajo arduo y concienzudo. Este libro no puede faltar en su biblioteca.
Iníciate en el juego con este imprescindible de la famosa colección holandesa Juguemos Ajedrez. Con el Paso 1 aprenderás a través de dibujos originales y actividades, los movimientos esenciales como atacar y defender, el jaque y el jaque mate o el valor de las piezas entre otras cosas. Todo explicado de una forma breve y clara y ajustado al nivel de cada alumno.
Este libro te ayudará a trabajar la parte psicológica. ¿Cómo afrontar tus derrotas, tus miedos? Haz frente a tus monstruos. María Rodrigo es psicóloga y ajedrecista. Recomendado a partir de los 11 años. Cuando competimos en ajedrez, en realidad lo hacemos contra nosotros mismos. Nuestro rival lo necesitamos para producir. No es sino un reflejo de nosotros mismos.
Un nuevo cuaderno de ajedrez. Mediante el planteamiento de ejercicios con sus correspondientes soluciones, se brinda al lector material para progreso ajedrecístico, el complemento idóneo para la práctica del juego. Rey en el centro es un concepto instalado en el léxico de ajedrez que, sin embargo, no es muy preciso. En efecto, cuando se habla de ataques al rey en el centro, se entiende que el rey atacado se encuentra en su casilla inicial o cerca de ella. Esa casilla (o esa posición) no tiene mucho que ver con el centro geométrico del tablero, sino con el centro de la última (o primera) fila, y sería más lógico referirse a esta figura como rey sin enrocar, o algo por el estilo. Pero respetamos la expresión por considerar que es un lugar de entendimiento habitual.