

Referencia: 978-84-9251-713-8
Todos perdemos ocasionalmente partidas de ajedrez, pero con demasiada frecuencia esto ocurre debido a jugadas que, en nuestro fuero interno, sabíamos que tenían lagunas. ¿Por qué cometemos estos pecados en el tablero? ¿Son la consecuencia de nuestra mala concepción del ajedrez y de cómo debería jugarse? ¿Cómo podemos reconocer mejor estos signos de advertencia? En este entretenido y provocador libro, Jonathan Rowson investiga, en su inimitable estilo, las principales razones por las que los jugadores de ajedrez a veces se extravían.
Las letras juegan al ajedrez es un ensayo crítico a lo largo de la historia de la literatura y el ajedrez. Los autores, José Luis Torrego y Antonio Gude indagan, profundizan, desmenuzan y analizan las obras de distintos autores donde el ajedrez está presente. Nos ofrecen sugerencias de libros, -que quizás necesitemos más de una vida para leerlos-. El libro está lleno de citas originales. Un trabajo arduo y concienzudo. Este libro no puede faltar en su biblioteca.
Si piensas que el ajedrez es aburrido, o que ya eres demasiado mayor para aprender, eso es porque aún no conoces a Federico Marín Bellón, el periodista y bloguero sobre ajedrez del diario ABC. Su blog Jugar con Cabeza, seguido por miles de lectores, logra transmitir la pasión, el entusiasmo y la emoción que rodea al rey de los juegos. Este libro no es una simple guía de descripción de jugadas de ajedrez.Gracias a los vivaces y entretenidos comentarios y a los relatos y anécdotas con los que se deleita al lector, encontramos aquí una amena lectura, repleta de los secretos del juego: estrategias, tácticas, jugadas y ataques perfectos. Todo de forma brillante, didáctica y sencilla.¡PARA APRENDER A JUGAR O PERFECCIONAR EL NIVEL DE JUEGO DE UNA FORMA PROGRESIVA Y DIVERTIDA!
En julio del año 2008 Alexander Morozevich alcanzó un Elo de 2787, convirtiéndose en el número dos del mundo por detrás de Topalov. Jugador creativo y combativo, Morozevich ha sido el favorito del público por no rehuir a las complicaciones y no pactar tablas; se ha caracterizado por un juego fresco y arriesgado. Se lo comparó incluso con Mijail Tal, por aplicar la intuición en la toma de decisiones.
Alexey Kuzmin fue su analista durante nueve años y ha reunido en este libro partidas y posiciones en las que Morozevich jugó contra la élite de su tiempo. Propone ejercicios en puntos críticos de la posición para luego analizarlas desde la mirada de un gran maestro. "Esfuércese para acceder al tren de pensamiento de unos de los jugadores más creativos de la historia.
A pesar de su considerable volumen, este libro contiene pocas palabras, escaso texto teórico, pero, en cambio, puede ofrecerle, por qué no decirlo, muchas magníficas combinaciones y muchísimas jugadas maravillosas, la mejor producción de los mejores artistas de nuestro juego. Estamos hablando de arte mayor, puesto que, al decir de muchos, las combinaciones son la quintaesencia del ajedrez. Espero que disfrute con ellas y les saque provecho, porque no me cabe duda de que su capacidad táctica alcanzará un muy alto nivel tras la lectura del libro. - Antonio Gude.
El revolucionario William Steinitz (1836-1900) fue la vanguardia de la Escuela Moderna de ajedrez de finales del siglo XIX. Esta escuela abrazaba un nuevo enfoque en sus métodos de investigación, análisis y evaluación, incluso en la forma de experimentación y lucha sobre el tablero. Fue un cambio decisivo que cerró la llamada era romántica, donde predominaban la combinación y la táctica, y dio comienzo al ajedrez moderno. A partir de aquí, Pritchett reflexiona sobre los autores hipermodernos; sobre las figuras del llamado dinamismo soviético; sobre el ajedrez en la era de la información (Fischer, Karpov y Kasparov). El ajedrez en la era de las computadoras (Kramnik, Anand y Carlsen). Finaliza con el inquietante fenómeno de la inteligencia artificial, AlphaZero.