

Referencia: 978-84-165110-0-6
¿Para quién es este libro? Para cualquier entusiasta del ajedrez que quiera disfrutar estudiando las partidas de Emanuel Lasker. Para el jugador de torneo de cualquier nivel que quiera aumentar su técnica y tenacidad en ajedrez, con incidencia directa en un aumento en su ranking ELO. Para el entrenador, como una guía muy valiosa para plantear y desarrollar variados temas ajedrecísticos a sus jóvenes alumnos
La diferencia más importante entre un jugador de club y un gran maestro no es simplemente que este último calcula mejor, sino que ve con más profundidad. Este libro le invita a bucear por lo que no se ve, a navegar por las profundidades del ajedrez. Muestra cómo un jugador fuerte percibe el juego, en qué características de la posición se enfoca y cómo piensa ante el tablero. Dice el autor que entender el ajedrez brinda felicidad, y él quiere compartir esa felicidad con el lector.
Ordenadas de menor a mayor complejidad, estas 512 posiciones de los mejores jugadores de ajedrez de todos los tiempos, pueden resultar interesantes desafíos para el lector
Antonio Gude es un experto investigador y divulgador de ajedrez. Ha dirigido varias publicaciones técnicas, traducido obras capitales de la literatura ajedrecística y es el autor de los libros de ajedrez en español más vendidos.
Magistral biografía gráfica sobre Bobby Fischer, uno de los personajes más fascinantes de la historia del ajedrez. Un genio malogrado con una vida inspiradora y controvertida a la vez. En formato de cómics con on guion de Julian Voloj e ilustraciones de Wagner Willian, Blanco y negro es un relato fascinante sobre la determinación y la fama, pero también sobre la soledad y el miedo.
Manuel Golmayo de la Torriente fue, indudablemente, el jugador de ajedrez español más importante del primer tercio del siglo XX; mantuvo una carrera de más de cincuenta años y ostentó el título de campeón de España desde 1902 hasta 1930. Las puntuaciones históricas retrospectivas nos muestran que en 1929 ascendió al puesto 37 de la clasificación mundial con 2562 puntos. Dado que Golmayo dio siempre preferencia a su profesión de militar, sus logros como ajedrecista aficionado impresionan.
Su obra, desperdigada en viejos periódicos, libros y revistas, no había sido recopilada hasta ahora ni puesta a disposición de las nuevas generaciones de ajedrecistas.